Parece contraproducente que la palabra pandemia siga retumbando en nuestros oídos cuando ya gran parte del mundo pasó esa página y siguió adelante
Los problemas que ocupan la mente de la humanidad ahora son la crisis del medio oriente, los precios del petróleo, la inmigración descontrolada en Europa, el avance de la derecha en América Latina y justo en este instante el Mundial de futbol.
Para los ciclistas nuestro mundial son las 3 Grandes Vueltas de Europa con el Giro D’Italia que acaba de pasar en mayo, la más importante que es en unos días en julio el Tour De Francia y no menos importante La Vuelta a España en agosto; pero ¿por qué digo que la palabra pandemia sigue retumbando en nuestros oídos? Porque pandemia fue la causa y la excusa, causa porque al cerrarse el mundo, al cerrarse gimnasios; pero había que mantenerse saludable, la bicicleta fue el refugio de millones de personas en todo el mundo para hacer ejercicio y como modo de transporte unipersonal para evitar aglomeraciones en sistemas de transporte público. Esta altísima demanda provocó una subida de precios desproporcionada. A esto se le sumó problemas en cadenas de distribución y otro aumento desproporcionado en los fletes partiendo de China que de $3,500.00 vimos que llegaron a costar hasta $20,000.00 los precios de un contenedor para el caso específico de nuestro país, República Dominicana.
Pero ya todo eso pasó y ¿adivinen qué? Todo eso pasó y todo el que iba al gimnasio volvió a su gimnasio, el que practicaba cualquier otro deporte también lo hizo o abrazó algunos nuevos como el Padel o el Pickel Ball porque simplemente NO ERAN CICLISTAS de corazón y vuelvo y pregunto: ¿adivinen qué? ¿Quienes quedamos? Los que estábamos desde antes de la pandemia y unos cuantos más que eran ciclistas de corazón; pero no lo habían descubierto.
El tema es que los precios de las bicicletas se quedaron inflados y la industria al parecer nunca calculó que era una burbuja, se embriagaron en un crecimiento ficticio y mantuvieron sus presupuestos de ventas enfocados en algo irreal y como este negocio pasó a ser corporativo hace mucho, a los inversionistas no les importa que los factores externos se hayan controlado, ellos sólo quieren beneficios y han recurrido a lo que ellos hacen en tiempos de crisis, cortar costos, reducir el personal, cerrar localidades y fábricas que no sean necesarias, algunos incluso han intentado cortar a los distribuidores y hacer ventas directas; ¿pero bajar precios? ¡NUNCA!
¿Dónde cabe la moto en esto? Hay que ver cómo han crecido las ventas de motocicletas en nuestro país y el mundo, segmentos específicos como el de aventura y el off road han crecido exponencialmente a nivel mundial y vemos que puedes adquirir una moto sencilla como una Royal Enfield por unos 6 mil dólares hasta de altas prestaciones como algunas chinas que rondan los 12, 13 mil dólares y claro está, ahí están las marcas Europeas que rondan los 20 mil pero “eso tiene su público”.
Con esto no quiero decir que la gente ha dejado de montar bicicleta para comprarse una moto, aunque ha sucedido; sino que esto muestra que la gente está dispuesta a gastar miles de dólares en un hobbie o deporte; mientras la industria ciclística está ahogándose en una crisis por resistirse a bajar precios.
Para los que creen que estoy “azarando” con este tema o que me da felicidad ver que la crisis se mantiene, sólo les digo que hablo con los hechos que están a la vista se todo el mundo. Hace 2 años Specialized, sacó el 8% de su empleomanía, Giant anunció una baja en los beneficios de un 20% en el primer trimestre de 2025, este mismo año Canyon recortó su personal en un 30% y recientemente Cannondale cierra su centro de ensamblaje en Países Bajos y elimina 120 puestos de trabajo y anunció que este sería el último año del Cannondale Factory Racing Team de ciclismo XC después de 30 años de participación en la Copa del Mundo UCI. Otras como la marca de ropa Rapha salió del mercado Estadounidense y cerró sus famosos Cafés en Inglaterra, esto sin mencionar el cierre definitivo de marcas como Niner, Pole entre otras que por aquí no se conocen y muchas otras con serios problemas financieros que algunas se rehusan a admitir públicamente.
No son inventos míos, la crisis es real y vemos movimientos desesperados ahora por vincular el ciclismo con las élites económicas porque se subastó una Colnago en Sotheby’s y porque Louis Vuitton presentó un trisuit y una bicicleta Pinarello con los colores horrorosos de esa marca y hace un tiempo la marca de relojes Richard Mille patrocina a Mathew Van Der Poel y Tadej Pogaçar y esta misma semana presentaron el modelo de Pogaçar que cuesta un millón de dólares.
Creo el futuro es incierto para muchas marcas que creen poder mantenerse con precios tan altos como el de esas marcas italianas que tienen un prestigio e historia que otras no tienen, los chinos se van a quedar con el mercado de entrada y gama media si la industria no reacciona y si los chinos se enfocan en sacar componentes de calidad, que ya los hay, será la muerte lenta para los productores de esos componentes que encarecen este deporte que tanto amamos.



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